Receso escolar: Momento de
reflexión.
Es hora de balances. El receso
escolar impone, en la actualidad, una mirada que permite comprender la significación en
el imaginario social del rol de la escuela. Según la Real Academia Española,
"escuela" es (en su primera acepción) el establecimiento público donde se da a
los niños/as la instrucción primaria. La etimología de la palabra griega scholé
designaba el vagar, el reposo, la cesación de las fatigas físicas y, por extensión, el
momento propicio para la actividad del espíritu, la lectura, las artes, el estudio.
Escuela es el espacio donde se reproducen los modos de subjetivación de un determinado
momento histórico: escenario donde se actúa diariamente la realidad, respetando o
mostrando los signos de los tiempos. Es el devenir cotidiano. Sin desconocer la necesidad
de transformación que la institución escuela necesita, es justo reconocer que en medio
de la crisis actual se ha transformado en el único sustento "nutricio" que
muchos niños/as tienen al día. Este sustento no se refiere solamente a la alimentación,
sino también al afecto, la contención y los aprendizajes iniciales como los primeros
hábitos de limpieza, orden y normas de vida.
El deterioro socioeconómico pone en riesgo la eficacia y/o eficiencia del accionar
educativo, lo cual está arrojando como producto una sociedad no educada. Casi a diario se
escucha y se lee en todos los medios de comunicación que los niños y jóvenes están
"mal educados" (en realidad, están "no educados"). La coyuntura
social y económica es la que ha ido corriendo lentamente a la escuela de su lugar de
origen del que nunca debiera haber salido, motivo por el cual no está educando o no lo
está haciendo adecuadamente.
Al finalizar las clases, cada año, padres y docentes renuevan con esmero y mucha
esperanza los votos para que se construya en forma conjunta y se propicie un cambio que
arroje otros frutos. El receso escolar es el momento propicio para la necesaria
recreación y - siguiendo la etimología del término scholé ya mencionada- la
posibilidad de
generar los momentos de reposo donde los padres estimulen por vía del ejemplo, las
conductas que quieren para
sus hijos, entre ellas, la lectura.
Es a partir de leer donde la imaginación de los chicos va a crecer y a desarrollarse,
donde su capacidad de comprensión crecerá haciendo posible que los aprendizajes
significativos se fragüen convirtiéndose en los cimientos que les permitan la
incorporación de los aprendizajes más complejos por venir.
De esta manera, los padres (primeros educadores) actualizan este rol indelegable y que no
debe ser olvidado. Sólo es éticamente válida la crítica al deteriorado rol de la
escuela en su oficio de enseñar, si como padres antes se ha enseñado.
Silvia Susana Barbará.
Centro de Pedagogía y Terapéutica de la Diversidad
silviabarbara@ryr.org.ar
Suplemento Mujer - Diario La Capital - 19/12/2004
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