Lenguaje artístico: Primeros
estímulos.
En todos los grupos humanos y en cualquier lugar del mundo, el
arte es para el niño su primer lenguaje: un medio de expresión y comunicación con
quienes lo rodean. Desde el nacimiento establece un diálogo corporal con los otros desde
los besos, las caricia y los abrazos imprimiendo sus propias necesidades tomando desde el
principio de su vida al juego como un modo de acceder al mundo.
Es en lo lúdico que el niño se encuentra con el otro: se comunica a través del llanto,
el grito, la sonrisa y los juegos de imitación en los que descubre, se apropia y modifica
recreando el entorno en que vive. En otras palabras aprende.
Cuando un niño aprende no se relaciona sólo con las matemáticas, la geografía, la
historia o la biología sino con actitudes, valores y comportamientos que la vida
cotidiana le ofrece. Además de adquirir el dominio de las operaciones lógicas se están
poniendo en juego sus sentimientos, necesidades, miedos, confusiones, ambivalencias y
también su omnipotencia.
En la actualidad los procesos de aprendizaje desde el más simple hasta el más complejo,
se encuentran condicionados por la situación socioeconómica produciendo efectos
negativos en niños y adolescentes, implicando también a los jóvenes que se inician en
su aprendizaje universitario. Cada año es mayor el porcentaje de consultas por problemas
de aprendizaje que llega al ámbito terapéutico, y es por eso que se considera que la
educación debe recurrir al campo de la salud (y viceversa) para mejorar en función de la
calidad de vida de pacientes y alumnos.
Los espacios artísticos crean lugares que permiten al niño desplegar procesos de
pensamiento que contribuyen a la elaboración
de categorías fundamentales para el desarrollo afectivo e intelectual, permiten estimular
la imaginación, las destrezas motrices y las actividades grupales.
En el abordaje terapéutico de niños con trastornos de desarrollo o problemas de conducta
que generan dificultades en el aprendizaje en todos los niveles, se toma el arte como
herramienta terapéutica integrando la plástica, la música, la lectoescritura y la
expresión corporal con técnicas psicodramáticas que permiten, a través del juego, que
tanto con la palabra como con el cuerpo se expresen fantasías, miedos y angustias
promoviendo la posibilidad de ensayar, equivocarse, y también aprender del error dentro
de un encuadre educativo terapéutico.
María Cristina Borgobello y María Cecilia Flores
Centro de Pedagogía y Terapéutica de la Diversidad
Suplemento Mujer - Diario La Capital - 17/10/2004
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