Bajo rendimiento escolar.
Búsqueda de soluciones.
¿Qué le sucede a mi hijo que siendo tan inteligente le va
mal en la escuela? La decadencia progresiva y cada vez más angustiante respecto a la
calidad educativa requiere de una toma de conciencia urgente. Las quejas de los padres por
las deficiencias de los servicios educativos, son ciertamente -aunque parezca paradójico-
una buena noticia, ya que ello denota que advierten sobre la importancia de la calidad de
la enseñanza en el mundo actual.
El darse cuenta implica buscar soluciones a las dificultades en el aprendizaje, producto
de causas de múltiple origen y, en su mayoría, de buen pronóstico.
La búsqueda de respuestas inmediatas tiende a relativizar la zozobra que le genera a
padres y docentes el hecho de que un niño quede fuera del sistema educativo vigente, ya
que si ese hecho se concreta esa situación estaría diciendo que ha comenzado su proceso
de marginación del mercado laboral.
Por eso es imprescindible dar respuestas concretas, y al decir de Juan Carlos Tedesco,
tomar conciencia que "hoy lo urgente, es el largo plazo". Cuando una dificultad
en el aprendizaje se manifiesta, generalmente es el docente el que da la voz de alerta:
"¡Aquí sucede algo!".
Para muchos papás resulta incomprensible e inadmisible que su hijo/a que normalmente es
tan ágil mentalmente, no logre cubrir las expectativas básicas que se requieren para
permanecer en el aula. Adjudican, sin mediar razón, que la problemática se encuentra
instalada en la escuela, o bien que son lo docentes quienes no valoran a su hijo/a y no
respetan sus tiempos de aprendizaje. También habrá quienes distribuyen culpas que se
depositan alternativamente en el niño/a y en sus padres, quienes suelen tener opiniones
absolutamente dispares respecto a su vástago.
Es importante que los padres escuchen a los docentes y consulten con profesionales
especializados y de su confianza, tanto del ámbito de la salud como de la educación.
Al llegar el niño/a a la consulta es necesario hacer una exhaustiva tarea
psicodiagnóstica, multi e interdisciplinaria; esto permitirá conocer con mayor certeza
las causas que operan para que esa dificultad se haya hecho manifiesta. Así será posible
establecer estrategias metodológicas tendientes a revertir la situación en bien de quien
aprende, y para una mayor tranquilidad de padres y docentes.
Es muy factible que cada uno de los implicados esté cercano a las causas que se pueden
observar objetivamente, tales como el bajo rendimiento escolar o los trastornos de la
conducta. Lo cierto es que con seguridad, parte de esa inquietud o depresión tienen
origen en una causa real que habrá que investigar.
Ahora bien, ¿por qué es tan notoria esa diferencia entre lo que ocurre en casa y lo que
acontece en la escuela? Una respuesta posible es que los contenidos escolares, a
diferencia de la información que se transmite en el hecho comunicacional diario, requiere
de una atención sostenida que excede la posibilidad de un niño que se encuentra
transitando procesos como los descriptos.
El rendimiento escolar insuficiente puede revertirse. Para comenzar, papá, mamá y los
docentes deberán primero valorar las cualidades positivas de su hijo alumno y así, en
forma conjunta, elaborar la estrategia más conveniente teniendo como punto de partida el
respeto y el amor que merece cada persona, cualquiera sea su singularidad.
El derecho a la educación es innegable, como también la obligación de que se lleve a
cabo en las mejores condiciones posibles, lo que es responsabilidad de todos los actores
sociales implicados en el hecho educativo.
La igualdad de derechos sigue siendo actualmente letra muerta, y más aún cuando el
sujeto de la educación padece algún tipo de corrimiento de la norma, por eso es tan
importante el abordaje educativo terapéutico ni bien aparecen los primeros síntomas.
Psp. Silvia Susana Bárbara
Directora del Centro de Pedagogía y Terapéutica de la Diversidad
silvia.barbara@ryr.org.ar
Suplemento Mujer - Diario La Capital - 26/09/2004
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