La cantidad de
consultas que se reciben a diario motivadas por dificultades en el aprendizaje escolar que
demandan una atención interdisciplinaria, es cada vez más frecuente. Es importante
diferenciar las dificultades del aprendizaje de los trastornos del aprendizaje.
Conceptualizar a estos últimos implica indefectiblemente que se vea afectada la calidad
de vida. Por lo general, las dificultades en el aprendizaje son el síntoma más relevante
y -pueden o no- ser parte de otros trastornos.
Actualmente se perciben varias alarmas que suenan ininterrumpidamente debido al abandono
del Estado en las áreas de educación y salud. Los cambios socioeconómicos determinaron
nuevas demandas dirigidas a la escuela, en detrimento a veces de su función de desarrollo
de los aspectos cognoscitivos, lo que repercute especialmente en aquellos niños/as que
requieren atenciones mayores para que puedan organizar de manera eficiente los
conocimientos escolares. Dentro de las dificultades en el aprendizaje los indicadores más
relevantes de que "algo pasa"son:
* Dificultad para entablar y mantener amistades.
* Corre por el aula, molesta a compañeros y los agrede.
* No cumple órdenes, insulta, se violenta, destruye lo ajeno, roba, desafía verbalmente,
distorsiona la verdad.
* Goza de poca simpatía por parte de sus compañeros.
El mismo niño alterna las siguientes conductas:
* Cuando un tema le interesa, aprende con rapidez y facilidad.
* Es notablemente sensible, solidario, creativo y autocrítico.
* Ocasionalmente, para encubrir su gran sensibilidad, se manifiesta pendenciero, soberbio
y cuestionador. Darse cuenta de que son diferentes al resto es muy duro para ellos, ya sea
sobre o por debajo de la norma. Como saben y tienen plena conciencia de que son diferentes
y no saben como manejar la situación, les resulta mucho más compensador
"bloquear" sus capacidades con tal de encontrar un sitio donde se les permita
estar, porque de lo contrario se sumergen en un universo propio que comúnmente se hace
inaccesible a todos los que los rodean.
Esto es un primer llamado de atención y los actores sociales convocados en esta escena
son primero los padres y los docentes. Generalmente, son estos últimos los que tienen el
privilegio y el compromiso de detectar y alertar sobre esta problemática.
Los orígenes de las enfermedades mentales, si no se evidencian como congénitas, se
manifiestan con los primeros aprendizajes. La marca indeleble que estas situaciones
producen en las personas, generalmente los acompañan toda la vida y hace que sus
condiciones de desarrollo y crecimiento queden disminuidas notablemente en su genuina
expresión, ya que la potencia suele ser la normal, sólo que la gravedad de la afrenta
que producen los fracasos parecería reducirla de por vida.
Es muy grande la negación y el rechazo que socialmente tiene el reconocimiento de la
enfermedad mental o de la presencia de ciertas conductas, que son indicadoras claras y
precisas de que algo anda mal. Juan Carlos Tedesco opina que "satisfacer las
necesidades básicas de aprendizaje exige algo más que una renovación del compromiso con
la educación básica en su estado actual. Lo que se requiere es una visión ampliada que
vaya más allá de los recursos actuales, las estructuras institucionales, los planes de
estudios y los sistemas tradicionales de instrucción, tomando como base lo mejor de las
prácticas en uso. Hoy en día existen nuevas posibilidades que son fruto de la
convergencia entre el incremento de la información, y la capacidad sin precedentes de
comunicación. Esas posibilidades debemos aprovecharlas con espíritu creador y con la
determinación de acrecentar la eficacia".
Implica también que "los recursos fundamentales para la sociedad y para las personas
serán la información, el conocimiento y las capacidades para producirlos y manejarlos.
La educación, entendida como la actividad a través de la cual se produce y se distribuye
el conocimiento asume, por lo tanto, una importancia históricamente inédita".
De allí la relevancia de que, cuando se detectan dificultades y/o trastornos en el
aprendizaje, se concrete -en forma urgente y preventiva- un abordaje educativo
terapéutico multi e interdisciplinario.
Psicopedagoga Silvia Barbará
silviabarbara@ryr.org.ar
Suplemento
Salud - Diario La Capital - Domingo 1 de agosto