La capacidad de aprender

Vengo de allí
del pasado
de la inmadurez
de la inexperiencia,
de poder y no saber.
Y allá
Al futuro
tratando de madurar
esperando sabiduría
y ya viejo
saber que podía.


Juan Manuel Montoya

 

La velocidad de desarrollo del conocimiento en estas últimas décadas, hace imperios que recapacitemos y nos aseguremos que los que aprenden, no pierdan la capacidad de hacerlo. A lo largo de todas sus etapas de aprendizaje debe estar presente sin lugar a dudas, la creatividad, entendiendo por crear, a la posibilidad de redefinir, reestructurar, combinar, cambiar, agrupar, multiplicar, proyectos, objetos, experiencias e ideas.

Ya puede vislumbrarse que no es quien más sabe el que mejor se ubica en el mercado productivo, sino quien mejor puede utilizar creativamente sus conocimientos, motivo por el cual padres, docentes, terapeutas, miembros de la sociedad toda debemos "cultivar" esa capacidad innata en el ser humano, que nuestro sistema educativo se ha ocupado históricamente de dejar al margen, en otros términos yo diría de cercenarla.

Un excelente estimulo puede ser determinante en el desarrollo de la inteligencia y sus diversos modos de expresión.

En los jardines maternales y en el de infantes se observa una significativa cantidad de niños/as que poseen una capacidad creativa superior a la media, pero que lamentablemente para que no ensucien, ni se ensucien, no rompan, no desarmen, no, no, no ....' se coarta. Si el objetivo fuese iniciarlos en un pensamiento crítico creativamente, estaríamos promoviendo la madurez intelectual y ayudando a construir las bases de la salud mental, lo que puede llegar a ser, y de hecho lo es, un excelente antídoto contra el aburrimiento, la abulia y la apatía escolar.

Contribuyendo así a que generen seres cuyas personalidades sean sanamente competitivas, donde la singularidad, la originalidad y su poder de expresión sea el centro de la actividad educativa y no una vulgar y repetida manera, que se calca de currícula en currícula, sin llevarse a cabo modificación alguna, en el mejor de los casos, porque muchas veces lo proyectado duerme el sueño de los justos y en actos cada uno realiza otra cosa.

Quienes se desempeñan en relación al aprendizaje en cualquiera de los órdenes de la vida, deberán tener en claro que el hecho de tener ideas brillantes, en realidad no significa nada, lo que realmente posee valor, es convertir esas ideas en obras provechosas para ellos, para los demás y sostenerlas respetando los signos de los tiempos.


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