Trastornos del aprendizaje
Salud – Educación – Discapacidad

"De la naturaleza somos biológicamente productos, pero de la sociedad somos producto, productores y –además– cómplices" (Fernando Savater)

La sensación de disconfort provocada por las crisis, los cambios, la continua inestabilidad laboral y social, entre otras, que reina en la sociedad actual, nos invade profundamente. Nuestros niños –que se encuentran realizando sus primeros aprendizajes– lo perciben todo.

Cada vez más, los sistemas educativos se ven obligados a dar respuestas a los múltiples desafíos que el medio circundante impone. Lo más importante como objetivo a lograr, es que las personas aprendan a tomar decisiones bajo condiciones de incertidumbre; éste es el desafío que se emprende en el día a día de la actividad Educativa – Terapéutica. Los profesionales de la salud y de la educación, hace ya muchos años, venimos avizorando y denunciando esta realidad.

Se palpa a diario el deterioro del sistema educativo formal y el sorprendente incremento de niños y niñas con necesidades educativas diferentes, causas de severos trastornos generalizados en el desarrollo.

Se entiende por trastornos generalizados del desarrollo, según las definiciones y clasificaciones internacionales (DSM IV y CIE – 10): al retraso mental (asociado o no con trastornos generalizados del desarrollo), a los trastornos específicos del desarrollo y a los trastornos psicóticos tempranos; existiendo también diagnósticos diferenciales de varios trastornos como el autismo, el trastorno desintegrativo de la infancia, el Síndrome de Rett, el Trastorno de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado, entre otros.

Las posibilidades que existen para integrar a las personas que presentan notorias limitaciones en la interacción social y que le impiden realizar procesos de aprendizaje acordes a su edad, son múltiples. Es por eso que, un modelo pedagógico que se precie de serlo deberá basarse en la singularidad de la persona, atendiendo a su realidad individual y social, respetando su forma especial de desarrollo y sin renunciar a implementar instrumentos de comunicación y comprensión del mundo.

A la hora de plantear un tratamiento, éste deberá estar basado en un exhaustivo diagnóstico multiteórico e interdisciplinario, fundamentándose en la génesis biológica y los procesos psicológicos que son absolutamente particulares. Muchos padres peregrinan con su hijo en busca de un tratamiento adecuado, acorde y coherente.

La función del equipo interdisciplinario y multiteórico es elaborar un plan de atención terapéutica arribando al mismo desde distintas teorías y enfoques, produciendo –de este modo– hipótesis de trabajo y pronósticos con un margen creciente de acierto. Esto es producto del trabajo grupal e intercambio entre profesionales de la salud y de la educación, implementado una gran variedad de estrategias, las cuales deben ser eficaces especialmente en el ámbito de la comunicación, para una buena integración mediada por las experiencias sociales intersubjetivas necesarias en la infancia y la niñez. Se trabaja también para procurar salvar las dificultades en el procesamiento de estímulos afectivos, imprescindibles para la adquisición de cualquier conocimiento.

El desarrollo de vínculos estables, afectuosos, seguros, confiables y previsibles son fundamentales a la hora de la adquisición y comprensión de la realidad aumentando la eficacia del aprendizaje, que promueve hacia una vida mejor.

El juego, como recurso metodológico, terapéutico y pedagógico busca desarrollar actividades con el fin de lograr estados emocionales más placenteros y compartidos, favoreciendo la cooperación, la interacción y -en ocasiones- la competencia.


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