Juego y aprendizaje
Desafío permanente que no se agota.
Están jugando un juego.
Están a que no juegan un juego.
Si les demuestro que veo que están jugando, quebraré las reglas y me castigarán.
Debo jugarles el juego de no ver que veo el juego. |

R. D. Lainy
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Los orígenes lingüísticos de la palabra juego
significan tanto oscilación despreocupada como cualidad de estar comprometido, por lo que
es posible comprender en las experiencias lúdicas y las conductas allí desplegadas, las
significaciones familiares, escolares y sociales.
Los epistemólogos dicen que para algunos teóricos el conocimiento es un
"constructo" que lleva las marcas de sus constructores. Piaget opina: "Para
entenderlo, debe construirlo".
El juego se emplea como excusa para construir el pensamiento, teniendo
como objetivo el desafío permanente que le posibilita descubrir y resolver alternativas
desconocidas hasta ese momento por él.
Se trabaja jugando hasta el sostenimiento de sus logros en una
interacción cada vez más compleja.
Como el juego es psíquicamente activo, si el niño es libre de disfrutar
y de imponer algo, alguna pauta o modificación, siente también que al jugar se juega, lo
que le otorga sensación de bienestar, de felicidad de estar VlVO.
Cuántas mamás y docentes dicen "Para mi, está enfermo porque no
juega" o "Me doy cuenta de que algo le sucede por sus juegos". Podría
transcribir infinidad de expresiones de este tipo, pero me interesa solamente registrar en
éstas la preocupación por el niño que no juega, ya que la importancia del juego en la
maduración intelectual y emocional es indiscutible.
El alto valor pedagógico y terapéutico me animó a seguir trabajando
dentro de este mareo, donde el juego es un desafío permanente que no se agota.
¿Que es lo que jugando se juega, y permite movilizar y, activar a la
persona que se pone en jugador?
Los principales teóricos, desde diferentes áreas, piensan al juego como
necesidad prioritaria del ser humano; y, al constatar la universalidad del fenómeno y su
incuestionable importancia, reclaman una revalorización inmediata.
Para no quebrar las reglas no opinaré sobre otros juegos, pero seguiré
jugando.
Psp. Silvia Susana Barbará - © 1996 Publicado La
Capital 1996
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