Dificultades en el aprendizaje

Cuando como padres o docentes descubrimos que nuestro niño no es como lo esperábamos, porque tiene problemas o discapacidades, nos angustiamos y no sabemos cómo proceder. ¿Qué hacer?

El temor, las más de las veces, nos lleva a negar las dificultades y a hacer como si no pasara nada, o a imaginarnos que por sí solo, con el tiempo, el problema encontrará su cauce y pasará sin pena ni gloria.

También puede suceder sentir rechazo por ese niño o niña con dificultades, hecho que nos parece terrible, lo que provoca un sentimiento de culpa que nos lleva a compensarlos sobreprotectoramente.

Es muy costoso, y a veces doloroso enfrentar con valentía y sinceridad estas situaciones, pero por el solo hecho de ser nuestro hijo o nuestra alumna, es que todos nos propondremos mejorar las situaciones. Teniendo en claro que por tratarse de seres apreciados y queridos, en primer lugar por el solo hecho de ser personas, no podremos esperar convertir a esos niños en otros, sino que deberemos aprender a estimular sus desarrollos y centrar nuestra atención en la influencia recíproca.

Otra actitud que debemos revisar es la de la comparación. "Valeria a su edad ya sabía leer y escribir" pero "Lucía no presta atención, es desprolija y no quiere hacer el esfuerzo".

"Lucas, no hace nada, sus compañeros ya multiplican por dos cifras y él no puede", "Jorgelina, es como el padre, no termina nunca nada".

Cientos de apreciaciones como éstas son escuchadas a la salida de la escuela, en sala de maestros, en reuniones de padres, como así también en la consulta terapéutica.

Es aquí donde los profesionales de la educación tomamos arte y parte intentando hacer reconocer que es la familia la autora de las primeras construcciones del aprender, como caminar, hablar, comer, relacionarse con el medio y que es sólo en este momento cuando comienza a actuar la escuela y la sociedad. Y que siendo que no hay "niños perfectos", tampoco hay padres, maestros ni terapeutas perfectos, pero si todos logramos no exigirnos perfección y trabajamos, la diferencia como ventaja y no como impedimento, será el aprendizaje más placentero y enriquecedor para todos y muchas de las dificultades que en un momento parecieron insalvables habrán sido solucionadas.

Psp. Silvia Susana Barbará - © 2000 Publicado Baigorria Hoy 1995


-