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Las actividades educativoterapéuticas, tienen como marco de referencia el de
las terapias lúdicas. "Sin especular con todas las teorías sobre el juego
-creo que en toda actividad lúdica- hay que descubrir dos niveles en los chicos, el juego
como intento de elaborar situaciones traumáticas y el juego como expresión de la
potencia creadora de los niños" (Psicoterapia de niños y adolescentes -
CEAL 1868 E. Pavlosky).
Hacemos nuestras las reflexiones de Pavlosky, o mejor dicho, esto es exactamente lo que
la experiencia nos ha mostrado.
Cuando un niño/a "aprende" no se relaciona sólo con las
matemáticas, la geografía, la historia o la biología, sino con actitudes, valores y
comportamientos que la vida cotidiana le ofrece, además de adquirir el dominio de las
operaciones lógicas, se están poniendo en juego, sus sentimientos, necesidades, miedos,
confusiones, ambivalencias y también su omnipotencia.
Se trata de incorporar, de integrar el juego, a la columna vertebral del proceso de
aprender, teniendo presente que al hablar del juego, hablamos también de la creatividad,
de incorporación del conocimiento y sobretodo de salud.
Porque el juego y su expresión a través del cuerpo le permiten a la persona explorar
y operar sobre el universo real e imaginario, dejando afuera las ideas previas que no le
han permitido acceder al conocimiento, para enfrentarse sin defensas al asombro y así
aprender.
De este modo se construye un espacio creativo, donde se genera la "cura"
y se disfruta del aprender.
Hemos incorporado la psicoinformática (disciplina que aborda la relación entre la
subjetividad, la didáctica de la ciencia y la tecnología computacional), ya que el
manejo de herramientas tecnológicas se hace imprescindible en la era de la imagen. Su
utilización atraviesa y da apoyatura tanto a las disciplinas pedagógicas como
psicológicas.
El trabajo corporal que se realiza diariamente tiene como objetivo que
el paciente pueda pensarse a sí mismo como otra cosa más allá de lo concreto, lo
físico, lo biológico y somático.
Se entiende que el lenguaje del cuerpo es revelador y es por eso que
al trabajar esos lenguajes, se logra reconocer las dificultades y limitaciones que le
permiten posteriormente superarlos y ampliar las posibilidades, accediendo a una
actuación plena de sus potenciales.
La única manera de no sobresimplificar con conceptos y modificar las barreras que nos
fijamos en la vida es sentir através de la experiencia.
El enfoque es holístico, de modo tal que se aborda el problema desde la persona,
considerando que las terapias grupales son eficaces y tratándose de niños/as
adolescentes y/o jóvenes con desnormalización emocional, la experiencia nos dice que el
abordaje multidisciplinario accionando en tarea conjunta resulta ser más operativo y
fundamentalmente más eficaz.